Una amiga dejó olvidado en casa un sombrero de fieltro. Al día siguiente vino mi prima, lo vio, y me dijo algo simple: "ese sombrero lo hacen en el pueblo de tu mamá. En Bolivia. Y de mejor calidad." Ahí sentí algo. No sé bien cómo describirlo, pero desde ese momento no paré.
Bolivia y el sombrero de fieltro son inseparables. Cada departamento tiene su propio estilo, su propia forma de llevarlo. Esa tradición es parte de mi historia, de mi familia, de quién soy. Mi conexión con este oficio no es casual: está directamente ligada a mis raíces andinas. Y eso se siente en cada pieza que creo.
Lo que empezó customizando los primeros sombreros que me enviaron desde Bolivia se convirtió en una vocación seria. Me formé durante dos años en sombrerería de fieltro con Patricia Terán, una de las maestras sombrereras más prestigiosas del país. Hoy continúo perfeccionando mi arte en sombrerería de alta costura junto a Laura Noetinger, referente de élite en Argentina.
Chini Corrales es una marca de sombrerería artesanal de lujo con base en Buenos Aires. Cada pieza es única e irrepetible: diseñada, construida y terminada a mano. Además de crear sombreros, soy proveedora de paños de fieltro para la comunidad sombrerera argentina — un reconocimiento de mis pares que me llena de orgullo. Hago este oficio con amor, con seriedad y con la responsabilidad de quien sabe que lleva una tradición en las manos.